Historias de la policía japonesa (2)

Hace tiempo en el viejo blog ya comenté un follón que tuvieron unos amigos míos con la policía y un taxista. La que me contaron ayer es muy pero que muy parecida. Aunque esta vez no hubo sobornos.

Tengo una amiga francesa estudiando en Japón y es una de las personas más simpáticas y divertidas que he conocido aquí con lo que me sorprendió bastante lo que me contó. Salía ella de hacer unas compras y se dirigía a su bicicleta cuando, de repente, le viene la policía y le pide su identificación de gaijin. Esto es un poco como el tema DNI en España: debes llevarlo siempre encima, pero rara vez es la que te lo pidan sin motivo aparente. Por desgracia ese día se lo dejó en casa por lo que se la llevaron a comisaría. Como la policía en Japón no habla inglés, la comunicación entre ellos se hizo terriblemente difícil; aún y así 6 policías cesaron sus quehaceres de ese día para evitar la huida de mi amiga y su posterior traslado a la comisaría. Llegan a la comisaría y le comunican que van a por el traductor oficial. Minutos más tarde se presenta un japonés con un inglés más roto que la defensa del Atlético de Madrid y que obviamente no pilla ni papa de lo que dice mi amiga. Simplemente va asistiendo ante los ánimos de sus compañeros ( sugoooooi! [¡increíble!], ganbateee!! [¡ánimos colega!]). Consigue entender que la chica es universitaria y que tiene sus papeles en casa… Todo perfecto. Mi amiga se dispone a marcharse cuando viene un oficial y les comunica que su bicicleta es robada. Mi amiga flipa en colores. Compró la bicicleta de 2a mano en una tienda delante de la Universidad. Ahora sí que debe ir a casa a por la documentación y después deben dirigirse a la tienda. De camino a casa, el japonés intenta romper el hielo preguntándole las típicas cosas que todo japonés te pregunta: ¿do you like japanese food? a lo que mi amiga no sabe qué decirle ante los nervios de la situación. El japonés encima le dice que él sabe hablar francés. Mi amiga aún flipa más cuando le dice: “Je t’aime”. Al llegar a la tienda el tendero se hace el sorprendido y le pide mil perdones ante las sonrisas de la policía. Le ofrece una nueva bicicleta y una vez más le dice “I’m soly”. Los policías entienden que la chica no tiene culpa alguna y le piden que no por eso se cree una mala imagen de Japón. Y tras eso se van a cazar más delincuentes.

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3 thoughts on “Historias de la policía japonesa (2)

  1. la rubia friqui says:

    ¡Eso le pasa por andar en bici! ¡Los sucios gaijin no deberían salir de sus casas! Coñas aparte. Qué pasa, ¿que esa chica no puede ir en bici como todo hijo de vecino o qué? Anda que no tienen tiempo libre en sus manos los polis japoneses, madre mía.

  2. Fede says:

    Voy a decir una cosa que a alguno molestará: A parte de que fueran o no poco serios en su trabajo, los policias hicieron su trabajo de la manera que lo hubiera hecho yo. La chica tuvo mala suerte, pero más mala suerte tuvo el tio al que le robaron la bici y alomejor pudo recuperar gracias a la policia.
    Saludos

  3. Jaume says:

    fucking lladres de bicis! fucking policia! fucking tothom! anar en bici és el passat, ara el que mola és anar a tot arreu corrent!
    Ara en serio, tampoc crec que actuessin tan malament, tot i que és xocant que no tinguin ningú que parli anglés, i que siguin tan burros per anar dient lo del “je t’aime” ….

    Fede, et veuré per la mitja de montornés o els bombers maybe?

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